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Jimena se lleva por primera vez su violín a casa

Da comienzo la cesión de instrumentos a los niños y niñas de las orquestas de Acción Social por la Música.

Se trata de un peldaño más en el crecimiento de los alumnos y las agrupaciones de las que forman parte, una apuesta firme por su aprendizaje y formación, tanto individual como colectivo.

Morgan y su papá con el MAC Carlos Fontán

“Ahora, los niños pueden pasar más tiempo con el instrumento, practicar por su cuenta y descubrir por sí mismos lo que tienen entre las manos, conocer y desafiar sus propios límites”, declara Carlos Fontán, maestro de viola del equipo de MAC (Maestros Agentes de Cambio) de Acción Social por la Música. “Nuestra labor vira hacia una etapa de seguimiento de los progresos que los chicos y chicas logran de forma más autónoma, de orientación y de creación de hábitos de estudio fuera de los centros educativos y las sesiones más dirigidas”.

Este paso significa traspasar los muros de los centros y cruzar las puertas de los hogares de los niños: “Se llevan una pieza de la Fundación a casa”, reconoce el maestro. Supone, en primer lugar, una mayor implicación de los miembros de las orquestas: adquieren un compromiso formal por el que prometen cuidar el instrumento y son absolutos protagonistas del proceso.

Inés Méntrida, maestra de cello y coordinadora de los núcleos de Acción Social por la Música, explica que “el mayor cambio reside en la confianza depositada en ellos: se hacen responsables de algo externo y que han conseguido por sí mismos, no a través de sus padres o el dinero; algo delicado que se les confía, sólo y precisamente a ellos, para que lo guarden con cariño”.

Giorgian, acompañado por su mamá y su hermano pequeño, recibe su violín

Por otra parte, los vínculos con las familias salen reforzados, pues también ellos suscriben un compromiso y se suman a los éxitos de sus pequeños. “En muchas ocasiones, nos encontramos con ambientes familiares desatendidos, donde el abandono de los menores es una realidad”, lamenta Carlos; “sin embargo, me ha sorprendido gratamente contar con tan alta participación de los padres, madres y tutores legales con los que hemos podido compartir estos momentos tan importantes”.

Además de las circunstancias familiares, el comportamiento de los alumnos ha constituido uno de los criterios fundamentales para llevar a cabo la cesión de los instrumentos. El trabajo diario del equipo de MAC contiene un elemento transversal: la educación en valores. La práctica colectiva de la música fomenta la armonía, el respeto y la ayuda mutua, el sentimiento de pertenencia al grupo y la amistad entre los miembros.

De esta manera, el camino se recorre de la mano. “Este gran paso lo dan juntos, tanto los que reciben un instrumento como los que aún deben esperar un poco más, ya que se ven reflejados los unos en los otros. La recompensa del esfuerzo y la superación se vuelve visible”, destaca Inés.

Fátima y su mamá (en el centro de la imagen) con Inés Méntrida (MAC, a la izquierda) y Thais Platero (Técnica de Proyectos de FASM, a la derecha)

 

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