Llevar la batuta

Acción Social por la Música fomenta la formación de sus miembros como clave de su compromiso con el desarrollo de cada profesional y con la excelencia de su labor con los niños y niñas, sus familias y comunidades.

El pasado viernes, 21 de abril, se celebró el último de los talleres de dirección en los que los Maestros Agentes de Cambio (MAC) han participado a lo largo del curso. “Estos talleres constituyen una oportunidad para crecer como músico, conocer y adquirir herramientas y habilidades para liderar diferentes proyectos pedagógicos”, reconoce Javier Ulises Illán (Director del Área Instrumental de la Fundación), encargado de impartir las sesiones.

Reciclarse y continuar evolucionando es algo más que un proceso necesario para adecuar las propias acciones a la realidad y ofrecer la mejor respuesta posible a las demandas de las personas con las que trabajamos. Mariana Aranguren, miembro de la Comisión Pedagógica de Acción Social por la Música y MAC, considera que el proceso va en línea con los valores de la propia entidad: “No conformarnos con lo que sabemos hasta ahora, sino prepararnos y adquirir las herramientas idóneas para cumplir nuestro cometido, va en consonancia con aquello que queremos transmitir a los niños y niñas de las orquestas: la disciplina, el esfuerzo, la actitud constructiva y de superación… De esta manera, enseñamos también con el ejemplo”.

Algunos de los MAC participantes en los talleres de dirección de FASM. De izquierda a derecha: Miguel Rocha, Inés Méntrida, Javier Ulises Illán, Marina Arcos, Carmen Luzón, Carlos Fontán y Mariana Aranguren

Al otro lado de la batuta

Indicar la entrada de una sección por favor, agradecer una interpretación, son detalles que ponen de manifiesto que el director de orquesta es, en primer lugar, un armonizador: “Más que medir un 4/4, lo primero es encontrar un lugar para todos en el escenario, coordinar, guiar, y situarse como referente ante los instrumentistas. Sólo entonces es posible hacer música”, declara Carlos Fontán, MAC.

Un giro de 180º pocas veces tiene tal trascendencia. “Al principio te invaden los nervios; después, se abre ante ti un mundo nuevo”, afirma Carmen Luzón, voluntaria en el equipo de MAC; “La batuta comienza siendo como una especie de prótesis; poco a poco se convierte en parte de ti… Es lo que corresponde a esta nueva etapa”.

Y es que los Maestros Agentes de Cambio han recibido su primera batuta en estos talleres. Alfredo Ancillo, MAC, reconoce que desde niño soñaba con ser director: “De pequeño me ponía un disco y jugaba con un lápiz imaginando que dirigía una orquesta”. El violinista confiesa que, hace poco, pensó en comprarse una batuta pero declinó la idea porque consideraba que se trataba, más bien, de un don a acoger.

“Llevo estudiando viola toda la vida y me emociona tener entre los dedos mi primera batuta: no solamente por el paso que supone, sino por quién me la ha entregado: Javier Ulises Illán, un director con trayectoria y de los mejores en el panorama musical de nuestro país”, admite Fontán.

Por su parte, Illán encuentra en este gesto un signo del empoderamiento de los profesores, cada vez más preparados para desempeñar su misión. “Sin duda, pasar de utilizar las manos a poseer una batuta es un motivo de ilusión y, al mismo tiempo, de responsabilidad. La confianza depositada en nosotros y la apuesta por nuestra formación y capacitación espanta muchos miedos e inseguridades y nos dispone, definitivamente, a construir algo grande con los chicos y chicas que forman parte de las orquestas de Acción Social por la Música”, concluye la MAC Marina Arcos.

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